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sábado, 13 de abril de 2013

Día del beso





Me hace mucha gracia eso de que se tenga que celebrar “algo” en determinado día. Siempre me he metido mucho con San Valentín –y en este blog sois testigos de ello-, porque prefiero celebrar el amor cada día y no el día que deciden las grandes superficies. No entiendo que hoy, por ser el día D, sea diferente a ayer que no lo era, pero como parece ser que todos los días y a todas las situaciones hay que dedicarles un día, tenemos días de todo tipo y para todos los gustos.
Pues, cuál será mi sorpresa que andaba yo facebookeando y me encontré con la novedad de que hoy, 13 de abril, era el Día Internacional del beso… [….] así me quedé yo… atontá. El caso es que me acordé de mi blog recientemente (prometido) reinaugurado y decidí ponerme manos a la obra a escribir sobre este tema tan, tan, tan… tan de actualidad, teniendo en cuenta que hoy es 13 de abril, Día Internacional del Beso. (Me imagino que sólo de los besos de película, o de besos en general; a saber).
Rápidamente me puse a buscar en internet de qué iba todo eso del día del beso y me encontré con que “ese beso” que dio origen a toda esta historia fue un beso ¿he dicho beso?, no, beso no, superbeso que duró 46 horas, 24 minutos y 9 segundos… ahí es nada; de lo que no me pude enterar es de quienes fueron los autores que fueron capaces de estar ahí pegados tanto tiempo, pero eso es otra historia.
Y teniendo en cuenta que se deben celebrar esos días D y los múltiples beneficios para el cuerpo y la mente que puede proporcionar un buen beso, yo me pregunto: ¿dónde andará mi príncipe azul que no está aquí para darme uno de esos besos dignos de entrar en el Guiness?

viernes, 11 de febrero de 2011

Día del amor


Santos, santos y más santos pueblan el calendario. Unos, abogados de los mil y un casos de enfermedad o desgracia. Otros mártires, patronos o ejecutores de alguna proeza. A san Valentín le han encomendado ser el Dios del Amor. No está mal la tarea que le toca a este santo; al menos en ese día siempre hay buen rollito. No encontraremos muchas parejas que ese día no se quieran, se adoren, se regalen, se inviten a cenar y se hagan “los deberes” un poco mejor que otros días.
Algunos, pasado San Valentín vuelven a las andadas y se olvidan de que hace apenas unas horas bebían los vientos por la persona de la que están más o menos enamorados. Otros hacen un regalo a la pareja al ver las vitrinas de las tiendas de regalos, de joyas o de flores luciendo unos enormes cartelones invitando a comprar un regalo en el que el precio definirá la cantidad y calidad del amor.
¡Pobre del marido o novio que llegue a casa sin un regalo! Y lo que es peor, el marido estrujándose las meninges en buscar algo chuli, y va ella, desencantada y le dice: “¡Vaya mierda de regalo!, a fulanita su marido le regaló un visón o un pedrusco” y el pobre marido encima esa noche “a dos velas”.
Al final, el cometido de este santo que pretende que todos nos queramos mucho, se limita a ser un decorado ejemplar en las tiendas del ramo, un regalo al gusto de la dama, una cena con velitas y un polvo creativo. Yo me pregunto: ¿Qué pasa el resto del año?, ¿las parejas se siguen queriendo igual que en esta fecha en la que los cánones consumistas nos imponen el amor?, ¿los maridos que maltratan a sus parejas, le regalarán algo por san Valentín, antes de maltratarlas, o después?
Para San Valentín me pido uno como el de la foto. Quienes me conocen lo saben y los que me conocéis por el blog, lo empezáis a intuir… Lo mejor de la vida no cuesta dinero. No hace falta medir el amor, la amistad, el cariño… por el precio o el tamaño del regalo. Que San Valentín no nos confunda y nos coloque a uno detallista y con dinero; es mejor uno que nos quiera de verdad, aunque su economía sólo le permita regalarnos una flor.

viernes, 23 de abril de 2010

Libros que esconden historias

Imagen de bartleby.blogsome.com
Hoy, con motivo del día del libro, algo nos impulsa a salir corriendo a comprar un libro. Tal vez sea por seguir una tradición o porque en Castilla y León estamos de fiesta y la disculpa para salir de casa sea exclusivamente esa: comprar un libro y sumergirnos entre sus páginas para ser partícipes de batallas y aventuras o cortejadas por el príncipe guapo –nunca se sabe-.
La tarde amenaza lluvia y la televisión mejor apagada –como casi siempre- así la oferta más apetecible es esa: un café, un sofá y un buen libro. Por mi mente desfilan unos cuantos títulos aunque sea imposible meterles mano a todos a la vez, por eso los colocaré en fila mental y poco a poco iré dedicándoles a cada uno de los que ya tengo y de los que tengo intención de comprar en las próximas fechas, para disfrutar de cada una de las aventuras y avatares que en él surjan y así dar rienda suelta a mi imaginación o argumento para seguir manchando papeles digitales con mis deliberaciones blogueriles.
Escribía hace un rato que en el día del libro hay que escribir algunas líneas con el fin de ir llenando con nuestras propias palabras el libro de nuestra vida y es más o menos a lo que he dedicado esta jornada festiva. Una poesía dedicada a mi tierra cepedana, algunas deliberaciones para mis blogs y unas pocas líneas más para ese relato que tengo pendiente sobre el Camino de Santiago. No me puedo quejar, además, todavía me queda tiempo para coger un cafelín y sentarme en el sofá a hacer lo que marcan los cánones –a los cuales no me gusta sucumbir- dedicar un rato al día del libro.

martes, 24 de noviembre de 2009

Día internacional contra la violencia de género



Como mujer y como persona me duele que tenga que hacerse un “día de…” por algo tan grave y tan ruin como la violencia de género, pienso que los “días de…” deberían ser días para recordar algo bueno, algo que haya marcado nuestras vidas o una efeméride digna de recordar, pero por desgracia, las cifras nos obligan a designar y tener en cuenta este tipo de días en los que el recuerdo no es precisamente de algo grato sino todo lo contrario.
El 25 de Noviembre, es un día en el que tenemos que dar gracias por no habernos encontrado en nuestro camino con un personaje de este tipo que nos haya hecho engrosar esas listas de mujeres maltratadas y asesinadas, pero tenemos aprovechar ese día para apoyar a todas aquellas que no han tenido la misma suerte y tenderles la mano, porque cualquiera de nosotras podría estar sufriendo lo mismo.
Ellas son mujeres normales, mujeres que están ahí, al otro lado de la pared, o puede ser nuestra mejor amiga la que está viviendo una pesadilla así y necesita nuestro hombro para llorar. Tenemos que ser solidarias y yo he pensado desde mi blog, poner mi granito de arena para que este día se deje de recordar. Que se erradique de una vez la violencia de género y que todos esos maltratadores reciban un castigo equiparable al daño que han cometido -aunque muchas veces no pase del daño psicológico-.
Espero que esa cifra de 46 mujeres asesinadas en lo que va de año, se quede ahí y en los próximos años se reduzca a cero, porque ninguna mujer se merece algo así.