sábado, 5 de diciembre de 2009

Volver

Imagen de saborysinsabor.blogspot.com
Cuando Herminia regresó a casa habían pasado demasiadas cosas. Su marido, gravemente enfermo, estaba dispuesto a perdonar todas sus infidelidades con tal de que volviera a ocuparse del negocio, y conseguir que volviera a ocupar el número uno del ranking de empresas de la ciudad, como siempre había sido. Necesitaba que se hiciera cargo del negocio que algún día heredarían sus hijos como él lo había hecho hace unas décadas.


Arturo no sabía mucho de los devaneos de su esposa, aunque intuía sus andanzas- la conocía demasiado para llevarse sorpresas después de tantos años de matrimonio- sabía que era una devora hombres y nunca había puesto remedio a la situación. Él necesitaba una esposa para mostrar en sociedad y ella se vendió por unos cuantos millones que él atesoraba en la cuenta de ahorro. El contrato se había respetado. La fidelidad era simple palabrerío del cura a la hora de hacer efectivo el matrimonio. Un detalle que a ninguno de los dos quitaría el sueño.


Los padres de Arturo, sabedores de que su hijo era un crápula, le exigieron sentar la cabeza y llevar una vida digna de un Sanz de la Peña y a él no le quedó más remedio que buscar una esposa al gusto de sus padres. Ninguna de las amigas que amenizaban sus días y sus noches hubiera sido bien recibida en la mansión familiar, por eso Arturo aprovechó unas vacaciones en la sierra de Gredos para “comprar” una esposa deslumbrándola con sus dotes de trovador y los ceros de su cuenta bancaria. Una chica mona pero sin recursos económicos.


Herminia puso muchas condiciones para volver con su marido, a pesar de que de los ceros de la cuenta bancaria ya había dado buena cuenta hacía años, sin embargo, las palabras de su hija pequeña suplicándole que volviera no se las podía apartar del pensamiento. Lo haría, volvería a ocuparse del negocio y de sus hijos adolescentes que en breve se quedarían solos y la necesitaban, aunque en el fondo ella tenía otros planes. Seguía teniendo un cuerpo diez y seguía siendo guapa a pesar de los años. No pensaba vestirse de luto y enterrarse en vida por complacer a los suyos.


En la ciudad de provincias en la que tenían la residencia familiar todavía se la recordaría como una señora, aunque muchos de los hombres de su clase social y numerosos de otra inferior, habían pasado por sus aposentos y conocían sus debilidades. Guardaba los teléfonos y direcciones de algunos apartamentos en los que, años atrás, había dado rienda suelta a su pasión. Quizás todavía alguno quisiera poner una nota de color a su triste vida de mujer gris atada a un marido que, con los años, se había vuelto introvertido y manipulador.


Herminia atravesó el umbral de la puerta con la maleta llena de desilusión. Nunca pensó tener que volver. Atrás quedaban los momentos vividos en Suecia con Karl. Nadie notó la amargura que destilaban sus ojos, pero ella sabía que su historia de amor había tocado a su fin, sus ahorros se habían esfumado en compañía del gigoló que durante años la hizo sentir una reina a pesar de doblarle la edad. Su única esperanza seguía siendo su –todavía- marido. Si encima él la necesitaba, tenía un tanto a su favor.

martes, 24 de noviembre de 2009

Día internacional contra la violencia de género



Como mujer y como persona me duele que tenga que hacerse un “día de…” por algo tan grave y tan ruin como la violencia de género, pienso que los “días de…” deberían ser días para recordar algo bueno, algo que haya marcado nuestras vidas o una efeméride digna de recordar, pero por desgracia, las cifras nos obligan a designar y tener en cuenta este tipo de días en los que el recuerdo no es precisamente de algo grato sino todo lo contrario.
El 25 de Noviembre, es un día en el que tenemos que dar gracias por no habernos encontrado en nuestro camino con un personaje de este tipo que nos haya hecho engrosar esas listas de mujeres maltratadas y asesinadas, pero tenemos aprovechar ese día para apoyar a todas aquellas que no han tenido la misma suerte y tenderles la mano, porque cualquiera de nosotras podría estar sufriendo lo mismo.
Ellas son mujeres normales, mujeres que están ahí, al otro lado de la pared, o puede ser nuestra mejor amiga la que está viviendo una pesadilla así y necesita nuestro hombro para llorar. Tenemos que ser solidarias y yo he pensado desde mi blog, poner mi granito de arena para que este día se deje de recordar. Que se erradique de una vez la violencia de género y que todos esos maltratadores reciban un castigo equiparable al daño que han cometido -aunque muchas veces no pase del daño psicológico-.
Espero que esa cifra de 46 mujeres asesinadas en lo que va de año, se quede ahí y en los próximos años se reduzca a cero, porque ninguna mujer se merece algo así.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Otro otoño más

imagen de fondosgratis.com.mx
Siempre en estas fechas, unas ganas enormes de escribir se apoderan de mis dedos y de mi mente. Las historias surgen como proyectiles disparados por un arma imaginaria y empapan hojas y hojas de textos que muchas veces acaban en la papelera y otras sirven para que, al menos yo, les dé carta blanca para pasar a engrosar la carpeta donde los escondo.
Siempre me pregunto por qué en otoño tengo más ganas de escribir y todo me sale mejor que en otras épocas del año y nunca he podido conseguir una explicación que me deje satisfecha. Alguien me contó una vez que le pasaba algo parecido y entre café y café llegamos a la conclusión de que sería por aquello de la “caída de la hoja” que nos vuelve a todos más sensiblones y más bohemios. No sé la razón, pero siempre me pasa.
De ese modo y a pesar de que es la época del año en la que menos tiempo libre tengo, siempre consigo, al menos empezar, decenas de trabajos que, pacientemente esperan en algún lugar esperando tener “luz verde” para lanzarse en busca de lectores a los que no les importe ojear las deliberaciones de una aprendiz de cuentacuentos.
Algunos los termino, unos los deshecho porque se parecen demasiado a otros, escritos en tiempos pasados y otros muchos se quedan olvidados o se van colocando a la cola para llegar a mi rincón y engañar el blog de cuando en cuando. Siempre dejo alguno en el tintero para guardar “por si acaso…”, digo yo que me quedarán todavía muchos otoños y nunca se sabe…
Gracias por leer mis deliberaciones.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Eva

Imagen de hastaotrodia.wordpress.com
23 años han pasado desde que mi amiga Eva y yo nos dejamos de ver. Supongo que ha sido la vida, la que nos ha llevado por derroteros distintos y sin dejarnos un número de teléfono o una dirección a la que mandarnos una postal por Navidad. Muchos recuerdos compartidos en más de diez años de bonita amistad.
No tengo ninguna duda de que ella se acordaría de mí muchas veces desde su nuevo lugar de residencia , yo me acordaba de ella cada vez que iba al pueblo y veía la casa de sus padres o a alguien de su familia; más o menos dos, tres o más veces al mes. Compartimos estudios, peleas, algún “amigo especial”, juegos, confidencias, secretos y sueños, malos y buenos momentos mientras íbamos despertando a la adolescencia y dejábamos de ser niñas para separarnos irremediablemente.
Una escueta visita para conocer a su sobrino, la trajo de nuevo a su tierra leonesa hace unos siete años y pudimos fundirnos en un abrazo al tiempo que nos contábamos algunas cosas de nuestras respectivas vidas, sin embargo, el escaso tiempo y la distancia habían hecho mella en aquella confianza y facilidad de contar nuestros secretos más íntimos. Nos despedimos sin teléfono, sin mail, sin correo postal…, a pesar de que la distancia que nos separaba era de escasos 200 kilómetros…
Hace unos días la vi. Había regresado sin billete de vuelta, para hacerse cargo de un negocio en una ciudad cercana que la mantendría ocupada por un tiempo indefinido. Debido a las prisas, sólo pudimos compartir un café y unas cuantas confidencias, pero las dos sabemos que hemos colocado un punto y seguido en nuestra amistad, que nos veremos a menudo y que la llama de la amistad seguirá encendida porque tenemos muchas cosas que compartir.

Un beso enorme para ti, Eva. Te deseo lo mejor; lo sabes…

domingo, 1 de noviembre de 2009

2º Cumpleaños de El rincón de las historias

Imagen de blogolosas.com
Acabo de llegar de mi pueblo, del que pasé mi infancia y al que me escapo siempre que puedo y el cuerpo me lo pide. Después de un chaparrón que me ha incitado a sentarme ante las teclas de mi ordenador y con escaso ambiente al otro lado de la red, me siento inspirada y caigo en la cuenta de que tengo un asunto importante sin resolver: el 2º cumpleaños de mi blog –con algunos días de retraso- estaba pendiente de un post de felicitación “como Dios manda” y, aquí estoy con el fin de dar esa tarea por hecha en un plis plas.
Lejos de ponerme a cantar el cumpleaños feliz de toda la vida, felicité a El Mirador con un post al tono y felicitaré a El rincón de las historias, con otro a la medida, como a mí me gustan las cosas: a juego y con las consabidas promesas de “doy mi palabra de actualizar más a menudo, porque tengo el blog desatendido y… esto no puede ser y bla, bla,bla…”- en serio que me lo pienso plantear, que lo cumpla será otra cosa-. Acabaré echándole la culpa al escaso tiempo y a la falta de inspiración, como siempre; el recurso más fácil.
Pues no, la culpa es mía y sólo mía, la verdad es que tengo poco tiempo y no lo aprovecho al 100%, pero intentaré ponerme más al día y actualizar, porque los que me seguís no os merecéis que os trate así de mal. Como decía al principio, vengo del pueblo y siempre que voy, vengo cargada de algunas cosillas en mi mente que iré desgranando poco a poco. Para terminar, sólo pediros perdón por esta escasez de post y prometeros mucho más de lo que voy a cumplir. Un abrazo enorme a todos los que en la distancia, hacéis posible que este blog haya cumplido 2 años y siga pensando en decorar sus páginas con más historias y con vuestro impulso que, en forma de comentario, me da ánimos para seguir con esta ventanita abierta. Besos a todos.

jueves, 1 de octubre de 2009

Hasta siempre, Patrick

Foto de El país.com
Por falta de tiempo tenía pendiente un post que hubiera preferido no escribir.
Hace unos días saltaba a los medios de comunicación una triste noticia: Patrick Swayze había fallecido víctima de un cáncer de páncreas. Patrick fue, desde el momento en que vi Dirty Dancing, mi actor favorito. Años después se sumó Ghost a mi lista en la que tenía clarísimo que mi actor favorito seguía siendo el mismo.
Aquella forma tan sensual de bailar, su imagen embutido en una ceñida camiseta negra, que dejaba ver sus hombros y sus pectorales, sus ojos… digamos que, hicieron que me enamorara de forma platónica nada más verlo. Supongo que a muchas adolescentes de la época les pasara lo mismo y procedieran al visionado de la cinta una y otra vez. Por otro lado, la trama de la película y la consabida historia de amor entre un chico sin demasiado futuro y una niña bien, hicieron que atesorara alguna copia de aquel film y que cada vez que la reponían en alguna de las cadenas televisivas, me sentara frente al televisor para no perderme detalle de la película

Estoy segura de que las adolescentes de finales de los 80, principios de los 90, habríamos hecho lo que fuera por aprender a bailar en brazos de Johnny Castle al ritmo de la espectacular banda sonora que acompaña a la película. Sin embargo, para las adolescentes de hoy en día resultaría una “pastelada empalagosa” que no soportarían ni el tiempo que durara la melodía de inicio. En fin, es cuestión de gustos, pero en mi caso, siento tristeza por la muerte de mi actor favorito y sólo puedo volver a ver por enésima vez la película y, a partir de ahora recordarte y decirte: hasta siempre, Patrick.

martes, 1 de septiembre de 2009

Septiembre

Imagen de todocomer.com
Septiembre llega y amenaza con cambios bruscos. Se acaban las vacaciones y en León el buen tiempo. Septiembre cambia muchas vidas. Lejos de quejarme del síndrome post vacacional –al que nunca he tenido el honor de conocer- me alegro de su llegada, ya que es un mes que, no sé por qué pero siempre le he tenido cariño.

…Y si fuera cierto lo que todos los años por estas fechas dicen los telediarios, escasos de noticias? “Septiembre es el mes en el que se contabilizan más divorcios”
…¿será septiembre el mes del desamor; el mes en el que las parejas vuelven a sus casas y sienten de nuevo todo el peso de una relación que no funciona? ¿Será septiembre el mes en el que sentimos que no soportamos una forma de vida que hasta entonces nos parecía correcta?, ¿será una metáfora del ocaso en la vida de todos y cada uno de nosotros? ¿Será una recta final en la vida, en nuestra propia novela?
¿Será capaz septiembre de transformar una vida, de marcar unas pautas, de cerrar un libro, de traspasar una frontera? ¿Será capaz septiembre de marcar un antes y un después?
…¿Y si después de septiembre comenzara algo interesante?
Tal vez después de septiembre, de algún septiembre, suceda algo digno de mencionar. Tal vez algún septiembre en mi vida, o en alguna de las vidas que me invento llene las páginas de alguna novela que pueda llegar a las estanterías de las librerías a las que, después de septiembre me decida a visitar.