martes, 8 de junio de 2010

MUJERES!!!


Mi amiga Carmen, me ha enviado vía mail este "argumento" dedicado a casi todas las mujeres. Gracias Carmen.


Recordad que una capa de polvo protege la madera de los muebles...
Una casa se transforma en un hogar cuando podeis escribir “Te quiero” sobre el polvo de los muebles.
Yo solía pasar al menos 8 horas cada fin de semana para dejarlo todo perfecto, “por si venía alguien”. Al final, entendí que nadie “venía” porque todo el mundo estaba viviendo la vida y pasandoselo bien!!
Ahora, si viene alguien, no tengo que explicar en qué condiciones está mi casa: están más interesados en escuchar las cosas que he hecho mientras vivo la vida y me divierto.
Por si no te has dado cuenta... La vida es corta: pasalo bien!
Limpia, si hace falta...Pero sería mejor pintar un cuadro o escribir una carta, hacer unas galletitas o un pastel, chupar la cuchara o plantar una semilla, pensar sobre la diferencia entre “querer” y “necesitar”?
Limpia, si hace falta, pero no hay mucho tiempo...
Con todas las playas que hay para nadar y montañas para escalar, ríos para navegar, la cervecita para tomar, música para escuchar, libros para leer, amigos para querer y vida para vivir.
Limpia, si hace fala, pero...
El mundo allí fuera: con el sol en la cara, el aire en el pelo, la nieve que cae, un chaparrón... Ese día no volverá...
Limpia, si hace falta, pero...
Ten en cuenta que la vejez llegará y no es como ahora... Y cuando te toque irte, también te convertirás en polvo.

domingo, 6 de junio de 2010

Amigos de mentira

Poesía publicada en mi libro Atrapando versos

Amigos que atesoramos
a lo largo de la vida,
son tantos que, a veces
no sabemos distinguir.
Sus palabras siempre amables
nos pueden confundir;
sus caricias son muchas veces
traicioneras, mentirosas
invocando la amistad que no han sentido
engañando con palabras de consuelo.
Sus falsas sonrisas, su disfraz,
sus palabras, su rencor.
Esos amigos de mentira
esconden una oscura intención,
con el tiempo van cayendo
en el oscuro pozo del olvido.
Hay amigos de mentira
con disfraz de amigos de verdad,
con caretas que caen a jirones
como sus mentiras y su falsedad

sábado, 1 de mayo de 2010

Una entrada más


Imagen de yodibujo.es


A veces sólo hace falta un poco de aburrimiento para ponerse a escribir, un poco de imaginación para ir colocando las letras en su lugar correspondiente o una escasa participación en foros, chats y demás rincones al otro lado del teclado. Así, con un empujoncito de la musa, las frases salen solas y cada palabra ocupa su espacio dentro del texto elegido.
Hoy parece ser uno de esos días para más de uno, porque me he asomado a unos cuantos blogs y estaban actualizados desde hace algunas horas y, rápidamente he pensado que a algunos más de mis amigos les pasa lo mismo que a mí: aburrimiento o falta de otro tipo de actividad. De este modo y sin contar nada, consigo actualizar el blog y contar con una entrada más. Una rápida búsqueda de una foto de musa en internet, que siempre se adapta y a escribir.
El blog me agradece estos ratos, porque es el único tiempo que le dedico. Siempre encuentro alguna deliberación que colocar por aquí o alguna historia que desgranar –siempre ajena a cualquier personajillo de carne y hueso de los que saben donde vivo y qué ropa me pongo cada día- esos que siempre se dan por aludidos, que pretenden ser protagonistas y que todo el mundo se desviva por ellos…
Hace tiempo le dije a uno de esos “gentucillas” que osaba protagonizar una de mis historias: tengo suficientes personajes en mi imaginación como para manchar mis textos contando tu vida que, dicho sea de paso, no le interesa a nadie. He de decir que desde entonces apenas nos hablamos, pero eso me hizo ver que detrás de esa falsa amistad no había nada digno de tener en cuenta; ni siquiera la fecha de cumpleaños de sus hijos a los que siempre les regalaba algo… supongo que esa amistad no merecía tanto la pena.

viernes, 23 de abril de 2010

Libros que esconden historias

Imagen de bartleby.blogsome.com
Hoy, con motivo del día del libro, algo nos impulsa a salir corriendo a comprar un libro. Tal vez sea por seguir una tradición o porque en Castilla y León estamos de fiesta y la disculpa para salir de casa sea exclusivamente esa: comprar un libro y sumergirnos entre sus páginas para ser partícipes de batallas y aventuras o cortejadas por el príncipe guapo –nunca se sabe-.
La tarde amenaza lluvia y la televisión mejor apagada –como casi siempre- así la oferta más apetecible es esa: un café, un sofá y un buen libro. Por mi mente desfilan unos cuantos títulos aunque sea imposible meterles mano a todos a la vez, por eso los colocaré en fila mental y poco a poco iré dedicándoles a cada uno de los que ya tengo y de los que tengo intención de comprar en las próximas fechas, para disfrutar de cada una de las aventuras y avatares que en él surjan y así dar rienda suelta a mi imaginación o argumento para seguir manchando papeles digitales con mis deliberaciones blogueriles.
Escribía hace un rato que en el día del libro hay que escribir algunas líneas con el fin de ir llenando con nuestras propias palabras el libro de nuestra vida y es más o menos a lo que he dedicado esta jornada festiva. Una poesía dedicada a mi tierra cepedana, algunas deliberaciones para mis blogs y unas pocas líneas más para ese relato que tengo pendiente sobre el Camino de Santiago. No me puedo quejar, además, todavía me queda tiempo para coger un cafelín y sentarme en el sofá a hacer lo que marcan los cánones –a los cuales no me gusta sucumbir- dedicar un rato al día del libro.

miércoles, 14 de abril de 2010

Mi primera poesía


Este microrelato lo presenté al concurso La primera vez, organizado por fallalepanto.com


Era la primera vez que me decidía a escribir. Mi timidez no me permitía expresarme de palabra, pero mi deseo no me dejaba echarme atrás. Recordé a Sabina y comencé a garabatear una servilleta de papel con unos versos inconexos que surgían de mi imaginación. No es tan difícil-pensé- y seguí escribiendo hasta que terminé el café y el espacio en blanco del improvisado pergamino se llenó de aquellos sentimientos que ya tenían forma de poema o de algo similar.
Cogí otra servilleta para continuar mi texto y las palabras ya empezaban a repetirse. Dudé entre guardarlas o tirarlas al cenicero aprovechando que el camarero limpiaba la mesa contigua. Después de mucho dudarlo, las doblé y las guardé cuidadosamente. Me fui a casa y encendí el ordenador con la intención de continuar aquella apasionante aventura.

martes, 6 de abril de 2010

Lo que se me pasa por la mente

¡Cuántas veces he pensado que me gustaría escribir con total libertad! Dar rienda suelta a mi imaginación e ir soltando por estas teclas todo aquello que se me pase por la mente, sin tener en cuenta las buenas maneras, las leyes y el derecho de terceras personas de sentirse ofendidas por mis palabras. Dicen que hay libertad de expresión, pero ná de ná. Pura propaganda. Hay cosas que sólo se pueden contar a la almohada; ¡si lo sabré yo!
Muchas veces cojo el papel virtual (Word) y suelto todo lo que se me imagina, descargo la adrenalina que el día a día y el garrulismo existente me obligan a tragarme de cara a la galería y lleno unas cuantas líneas de barbaridades que no tienen más fin que la papelera de reciclaje: allí a donde tiramos todo lo que no vale, pero que, como terapia es la mejor que te puede recetar el psicólogo…
Algunas veces, hay textos que se escapan al olvido y logran colarse en este rincón, pero no estoy segura que sean merecedores de estar aquí, un lugar por el que pasan personas maravillosas y sólo soy capaz de agasajarlas con una porquería de este tipo. En fin, que hoy es uno de los días que estoy contenta y no puedo dejar pasar la ocasión de apuntarlo en mi libretita, esta que me soporta tantas veces mis malos rollos.

martes, 30 de marzo de 2010

Los meteorólogos también se equivocan

Imagen de lahuertadejovita.wordpress.com
Semana Santa, los cofrades inician el recorrido por las calles de la ciudad mientras que los tambores van marcando el paso a seguir. El silencio invade la noche y en las caras de los hermanos se adivina ese deseo de que las nubes despejen el cielo, a pesar de que la predicciones meteorológicas amenazaban lluvia a lo largo del día. Pasan las horas, avanza la procesión, una a una se suceden las notas de las marchas que la banda de cornetas y tambores tenían programadas para la procesión sin que la lluvia haga su aparición.
Una saeta rompe el mágico silencio mientras su entrañable cántico se dirige a la Virgen de la Soledad. Todas las miradas se dirigen hacia ella mientras que una mujer menuda, desconocida por la mayoría de los presentes, desgrana las plegarias en forma de canción que ha preparado con todo el cariño y la devoción que ya la caracteriza. Para finalizar, y a modo de agradecimiento, la banda de cornetas y tambores toca para ella y para la Virgen otra pieza de su conocido repertorio.
Poco a poco se inicia el recorrido a la inversa para dejar a la Virgen en la capilla y dar por terminada la procesión. El cortejo avanza y el trayecto toca a su fin. Las nubes siguen amenazantes cubriendo el cielo de la ciudad. En el Café Royal se congregan un numeroso grupo de hermanos para recuperar fuerzas con una limonada y un pincho de tortilla, mientras que se comenta el tema del día: los meteorólogos también se equivocan.