imagen de fondosgratis.com.mxSiempre en estas fechas, unas ganas enormes de escribir se apoderan de mis dedos y de mi mente. Las historias surgen como proyectiles disparados por un arma imaginaria y empapan hojas y hojas de textos que muchas veces acaban en la papelera y otras sirven para que, al menos yo, les dé carta blanca para pasar a engrosar la carpeta donde los escondo.
Siempre me pregunto por qué en otoño tengo más ganas de escribir y todo me sale mejor que en otras épocas del año y nunca he podido conseguir una explicación que me deje satisfecha. Alguien me contó una vez que le pasaba algo parecido y entre café y café llegamos a la conclusión de que sería por aquello de la “caída de la hoja” que nos vuelve a todos más sensiblones y más bohemios. No sé la razón, pero siempre me pasa.
De ese modo y a pesar de que es la época del año en la que menos tiempo libre tengo, siempre consigo, al menos empezar, decenas de trabajos que, pacientemente esperan en algún lugar esperando tener “luz verde” para lanzarse en busca de lectores a los que no les importe ojear las deliberaciones de una aprendiz de cuentacuentos.
Algunos los termino, unos los deshecho porque se parecen demasiado a otros, escritos en tiempos pasados y otros muchos se quedan olvidados o se van colocando a la cola para llegar a mi rincón y engañar el blog de cuando en cuando. Siempre dejo alguno en el tintero para guardar “por si acaso…”, digo yo que me quedarán todavía muchos otoños y nunca se sabe…
Gracias por leer mis deliberaciones.
Siempre me pregunto por qué en otoño tengo más ganas de escribir y todo me sale mejor que en otras épocas del año y nunca he podido conseguir una explicación que me deje satisfecha. Alguien me contó una vez que le pasaba algo parecido y entre café y café llegamos a la conclusión de que sería por aquello de la “caída de la hoja” que nos vuelve a todos más sensiblones y más bohemios. No sé la razón, pero siempre me pasa.
De ese modo y a pesar de que es la época del año en la que menos tiempo libre tengo, siempre consigo, al menos empezar, decenas de trabajos que, pacientemente esperan en algún lugar esperando tener “luz verde” para lanzarse en busca de lectores a los que no les importe ojear las deliberaciones de una aprendiz de cuentacuentos.
Algunos los termino, unos los deshecho porque se parecen demasiado a otros, escritos en tiempos pasados y otros muchos se quedan olvidados o se van colocando a la cola para llegar a mi rincón y engañar el blog de cuando en cuando. Siempre dejo alguno en el tintero para guardar “por si acaso…”, digo yo que me quedarán todavía muchos otoños y nunca se sabe…
Gracias por leer mis deliberaciones.






