
Hoy me levanté tarde, la verdad es que estuve de fiesta en Astorga –remate final de los carnavales, con el sábado de Piñata- como ya es una tradición de toda la vida, me acerqué a la vecina ciudad a disfrutar de unos carnavales que siempre me han gustado y a los que nunca dejo de asistir. Aprovechando para echar unas charlas con mi querida amiga y disfrutar un poco más de las carnestolendas que tocan a su fin.
Como decía, me levanté tarde y como vi que todo lo que abarcaba mi vista estaba nevado, decidí meterme un rato en la cocina y hacer algunas cosillas golosas: un postre casero (tarta de queso), un bizcocho para desayunar unos cuantos días y un chocolate con churros para un domingo de nieve (por la tradición de celebrar el final del Carnaval con chocolate)… mirando de reojo la báscula que parecía recordarme mi eterna promesa de adelgazar unos kilitos.
Total, que entre los postres, los correos electrónicos del fin de semana, un paseíllo por los blogs de mis amigos y el café de media tarde con la consabida tertulia, se me pasó el tiempo y no me enteré. Supongo que es lo bueno que tienen los domingos, lo malo es que llega el lunes con más rapidez de la deseada y comienza una semana más en la que el reloj manda y no podemos poner remedio a la velocidad que lo hace. Sólo podemos hacer una cosa: disfrutar de ese tiempo al máximo.
Como decía, me levanté tarde y como vi que todo lo que abarcaba mi vista estaba nevado, decidí meterme un rato en la cocina y hacer algunas cosillas golosas: un postre casero (tarta de queso), un bizcocho para desayunar unos cuantos días y un chocolate con churros para un domingo de nieve (por la tradición de celebrar el final del Carnaval con chocolate)… mirando de reojo la báscula que parecía recordarme mi eterna promesa de adelgazar unos kilitos.
Total, que entre los postres, los correos electrónicos del fin de semana, un paseíllo por los blogs de mis amigos y el café de media tarde con la consabida tertulia, se me pasó el tiempo y no me enteré. Supongo que es lo bueno que tienen los domingos, lo malo es que llega el lunes con más rapidez de la deseada y comienza una semana más en la que el reloj manda y no podemos poner remedio a la velocidad que lo hace. Sólo podemos hacer una cosa: disfrutar de ese tiempo al máximo.